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¡Bienvenida, Ana Pez!

Damos la bienvenida a Ana Pez (Madrid, 1987), cuya técnica principal es una desbordante imaginación. Te invitamos a disfrutar de su portafolio
Además de ilustradora, también es licenciada en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, profesora de dibujo y otras causas perdidas (especialmente talleres de pop up), groupie de artistas y lectora entusiasta.

Suele elegir el camino menos transitado, donde a menudo encuentra cosas inesperadas e interesantes. Esto le lleva a embarcarse en todo tipo de proyectos: libros, portadas de discos, páginas web, carteles, teatro...

Está dando sus primeros pasos en este mundo, pero ya ha colaborado con editoriales como Edelvives (España) y Nobrow (Inglaterra).

El mundo es duro y, nosotros, unos sádicos. Empecemos este interrogatorio con una pregunta sencilla de la que gusta a todo ilustrador. ¿Cómo defines tu estilo? Querer definir mi estilo no me ha permitido dibujar durante un año. Me tenía tan preocupada que me bloqueaba. Cuando me di cuenta del lastre que suponía, decidí no preocuparme más y simplemente dibujar. Todavía soy muy pequeña, como ilustradora, así que mi trabajo ahora es aprender a resolver una idea, a comunicarme con imágenes, a elaborar una narración y, quizás dentro de muchos dibujos, te pueda decir: éste es mi estilo. De momento me siento cómoda usando de forma potente el color, mimando los elementos de una ilustración y representando ambientes sugerentes.

¿De dónde pescas o eres pescada? Perdona el juego de palabras. No pudimos resistirlo. Pesco de todas partes. Observo y escucho y me influye casi cualquier cosa: ilustradores, pintores, fotos, películas, libros, música, un viaje en tren, ir al mercado, Internet. Soy bastante curiosa y eso me lleva a rodearme de gente y ambientes que siempre me están nutriendo.

Si me preguntas, de entre el océano de ilustradores, podría decir muchos pero citaré a tres: Violeta Lópiz, Nicolai Troshinsky y Carson Ellis. Y unos más antiguos, Alice y Martin Provensen.

Permítenos colarnos en tu espacio de trabajo. ¿Cómo es? Una invasión descarada de una zona común del piso que comparto con dos amigos. Tenemos unos ventanales enormes y notable escasez de paredes, con lo cual es bastante inspirador porque es muy abierto pero, a la vez, he de luchar contra las distracciones que me acechan en la cocina, en el salón...

Casi todo el mobiliario que lo conforma es heredado o rescatado de la calle, y un poco de “quita y pon” para las múltiples actividades que se llevan a cabo en mi casa: grabaciones, conciertos, sesiones de fotos, talla de madera... ¡Vivo en una casa-taller!


Repasando tus proyectos más personales, obtenidos por nuestro excepcional servicio de espionaje, vemos que concibes el libro como contenedor mágico de misterios. Como diría un amigo: “El misterio es atractivo.”

También como un juguete... Quizá no siempre como un juguete, pero sí como un objeto que cumpla las mismas funciones, al menos el libro infantil: que entretenga, estimule la curiosidad y la imaginación, provoque emociones, sorprenda, descubra algo nuevo... Parece de cajón, pero no todos los libros en el mercado cumplen estas premisas.

Sin despreciar lo digital y sus potencialidades, reivindicas el papel por sus muchas posibilidades lúdicas y sensoriales… Sobre todo defiendo que se aprovechen esas posibilidades propias del papel que puedan hacerlo fuerte frente a los medios digitales, que tienen otras muchas posibilidades muy potentes. Aprovechar cada medio de la manera más adecuada.

Bebes directamente de fuentes tan selectas como Bruno Munari. ¿Cuándo lo descubriste y cómo te impactó? Mientras estudiaba ilustración en Arte Diez. Sobre todo me acerqué a él cuando tuve que elaborar mi proyecto final. Me llamó poderosamente la atención su forma de hacer, los formatos de sus libros, su frescura, su pedagogía. Me inspiró para proponerme algo fuera de lo común, interesante y que me resultase divertido de diseñar. Hace bastante que no remiro cosas suyas, pero tampoco siento la necesidad. Digamos que su descubrimiento plantó una semilla en mí. Y la semilla va creciendo.

¿De ahí tu pasión por el pop up? Es uno de esos ejemplos que aprovechan las posibilidades del papel. Empecé jugando, investigando a ver que salía si intentaba hacer un pop up. Jugar es primordial para ilustrar (y otras actividades creativas en general).

Tienes varios proyectos en este sentido, que ya hemos microfilmado, ¿qué encuentras en este formato? Los pop up tienen una inocencia especial. Son construcciones plegables de papel, que se esconden en un libro y que, al abrirlo, reaparecen. Suena mágico, ¿no? Eso es lo que más me gusta del pop up. Tiene ese encanto de truco de magia, de aparecer de forma espectacular del humilde papel. En los magos el truco está en el movimiento de manos. En los pop up, en la forma en la que se pliega el papel.

De hecho, has dado varios talleres sobre pop-up. Disfrutamos observándolo pero suele darnos miedo estropearlo. Anímanos a apuntarnos a alguno de tus talleres. El pop up es más fácil de lo que parece, y yo soy una profesora muy paciente. Cuesta un poco al principio porque tienes que desarrollar tu visión espacial, y hay que estar concentrado. Pero, con esfuerzo y tesón, pueden salir cosas maravillosas.

Técnica te sobra, lo sabemos. Pero quizá la imaginación sea tu instrumento preferido... La técnica sólo es la herramienta. Evidentemente tienes que dominar o poder defenderte al menos con una técnica, sobre todo para no frustrarte cuando estés dibujando, aunque para un ilustrador es más importante la imaginación. Por el camino aprendes que la técnica debe estar al servicio de la idea y no al revés. También se le puede echar imaginación a la técnica.

...junto al humor. Es una de las cualidades más importantes en una persona. Hay que cuidarlo y alimentarlo para mantenerse joven. Cuando dibujo normalmente siempre hay un momento en el que lo paso mal y otro en el que me divierto mucho. En el segundo es cuando suelo dibujar cosas que me hacen gracia. Si me dices que mis ilustraciones te transmiten humor me das una alegría.



Tocas también discos, carteles... Exploras todo tipo de soportes. Lo que venga interesante es bien recibido. Refresca hacer cosas distintas. Y, si es un reto, mejor. Es la forma de crecer. Por ejemplo, me suelo encargar de las ilustraciones para discos, carteles y otros del grupo de rock Distryto 13, y puedo decir que ilustrar música es de lo mejor.

Lo último que he hecho ha sido una colaboración para el próximo número de los ingleses Nobrow, que saldrá en abril. El tema es “Histeria”.

¿Cómo afrontas un encargo cuando sales del trabajo personal? Haciéndolo personal de alguna manera. A lo mejor no me siento alentada por el tema, pero escarbando llego a una idea que me resulta divertida, a algo que me toca más de cerca, a un dibujo que me apetece hacer.

Bolonia se acerca un año más. Tu primera escapada allí fue en 2010. A los talluditos, por favor, refréscanos esas primeras sensaciones al pisar la feria. Cuando fui era una pipiola. Me dijeron que el primer año se iba a mirar, y me lo tomé al pie de la letra. Fui con las manos vacías, sólo llevaba tarjetas de contacto. Al final me traje más de lo que esperaba.

De la feria en sí recuerdo poco. Tengo más memoria de eventos, inauguraciones, presentaciones, cenas, fiestas y gente que conocí allí. Fue un viaje muy divertido. Tendré que volver con algo más que tarjetas.

Hemos dejado el cotilleo para el final. ¿Cuál es el origen de tu nombre artístico? ¿Recuerdas lo que te he dicho antes de que el misterio es atractivo?


En un par de palabras (o casi)…

Entre tantas profesiones, ¿por qué la de ilustradora? Mi mamá también me hace esa pregunta. Yo le digo: Porque me gusta.

¿Recuerdas tu primera ilustración? Alguna de las primeras en Arte Diez para El hijo del elefante, de Rudyard Kipling.

¿Y la primera que viste? Recuerdo las de Annegert Fuchshuber en El tragasueños, de Michael Ende.

Tres cosas que haces antes de ponerte a dibujar. Mirar internet, mirar algún libro, mirar una mosca...

Una excusa para levantarte de la mesa cuando la inspiración pierde el metro… Cocinar.

Una ciudad que te inspire... Cualquiera durante un buen viaje.

Ese color díscolo que nunca encajas... El color carne.

La ilustración está especialmente recomendada para... Contar. Y si es tu trabajo, para sufrir (un sufrir-gustico).

¿Por qué página te llegas del libro que estás leyendo? 67.

…y, por cierto, ¿cuál es el título? Crónicas de Clovis, de Saki.

¿Por qué personaje literario te gustaría ser seducida? Por Peter Pan (estaba enamorada de pequeña).

Una historia para ilustrar… La odisea.

Por banda sonora a tus dibujos... Para los dibujos fiesteros: Loose Caboosede Henry Mancini.


*Fotografía de Álvaro Núñez Reindhart.

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