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¡Bienvenido, Álex Herrerías!

Perdimos un estupendo arquitecto y ganamos un fantástico ilustrador. Álex Herrerías (México, 1981) optó por diseñar sus edificios en libros, animaciones o carteles. Los habitan seres singulares nacidos de un creador inquieto que “a la fecha puede decir con toda seguridad que es un ilustrador feliz”. Esperamos aumentar un gramito esa cuota en esta etapa juntos. Bienvenido a tu casa, Álex.
Casi, casi recién llegado de la Comic-Con. Nos decepcionaría profundamente que nos dijeras que no te disfrazaste de nada ¿Cómo fue la experiencia? Aquello debe ser un torrente de inspiración. 

Jejeje ¡No se me ocurrió ninguno bueno! Este fue mi sexto viaje de manera consecutiva y la verdad es que ¡cada vez se pone mejor!

Todo es enriquecedor: los compañeros de viaje, la ciudad disfrazada, las presentaciones, la comida, la música... Un abanico refrescante para que las ideas más originales aparezcan. Eso sí, cada año conozco a más personas interesantes.

Cuentas que tu amor por el dibujo derivó en coqueteo con la arquitectura...

La historia comienza en casa pues, como me gustaba dibujar, mis padres en todo momento decían que yo podría estudiar para arquitecto. Lo dijeron tantas veces que yo comenzaba a pensar lo mismo. Mira que también lo hubiera disfrutado.

Pero la abandonaste por las artes plásticas, en las que te licenciaste finalmente. Tenemos el día místico, ¿recuerdas ese momento de iluminación que te guió hasta la ilustración?

Me parece que fue el día en el que elegía el área en la preparatoria. Repasé las carreras (leí todos los tipos de arquitecturas) para dar vuelta a la página y descubrir que existía Diseño y Comunicación Visual y que tenía una especialidad de nombre Ilustración... Un flechazo inmediato.

Nos chiflan los concursos televisivos japoneses en los que se tortura sin piedad a los incautos participantes. ¿Has visto alguno?

Sí, alguna vez. La verdad, me gustaría participar. Sobre todo si tienen peleas con cotonetes gigantes (bastoncillos). ¡Ja!



Bien, pues ahora llega nuestro momento catódico nipón sin anestesia. ¿Eres tan amable de definir tu estilo? Sabemos que es una pregunta que encanta a cualquier artista.

¡Caray! Cuando comenzaba a trabajar en este medio se decía que uno tenía que encontrar su estilo. Creo que, cuando menos te das cuenta, ya tienes uno.

Me gusta pensar que en mi trabajo aparecen personajes con personalidad, que las formas son dinámicas y que pareciera que tienen movimiento. Cada proyecto tiene su “balada” particular y la forma de “bailar” con cada uno es distinta a pesar de tener la misma finalidad: comunicar, sensibilizar, dialogar.

Parece que no sudas demasiado aún. Se nota que eres de tierra que disfruta de las comidas picosas. Otra pequeña vuelta de tuerca, ¿qué aportas como ilustrador?

Disfruto mucho lo que hago. Me considero afortunado por seguir en este camino y me gustaría pensar que se aprecia esto en mi trabajo.

En cada una de las ilustraciones trato de dejar  o provocar un sentimiento, desde una sonrisa hasta alguna exclamación; pueden imaginarme haciendo cada una de las muecas que ven en los personajes que trazo.

Cuando nos sumergimos en la rutina del oficio, a veces, cuesta recordar la ilusión de aquel primer encargo. ¿Cuál fue?

Me parece que fue un mapa de los países del mundo.



¿Todavía te identificas con él? ¿Cómo ha sido esa evolución?

Afortunadamente creo que no, aunque agradezco esa oportunidad pues fue la primera vez que me hablaba una editorial.

El trabajo evoluciona con el pasar de los años y cada vez me siento más satisfecho con el resultado. Como dicen, "es más importante ir en el camino correcto, que a toda velocidad".

Con una trayectoria consolidada en el mundo editorial, el año pasado desarrollaste el proyecto de 12 animaciones Primeras grandes lecturas para Proyecto 40. ¿En qué consistió para quienes no han podido disfrutarlo?

Editorial Porrúa junto con Proyecto 40 y Círculo Editorial Azteca decidieron reeditar doce clásicos de la Literatura Universal, para lo cual me encomendaron la ilustración de unas animaciones que aparecen en la programación de Canal 40 y de la televisora del Ajusco.

Trabajé con el guión y con el equipo del canal para dar vida a alguna escena de Alicia en el país  de las maravillas, Crimen y castigo, La metamorfosis, Mujercitas, El príncipe feliz, entre otros.

Se debía tomar en cuenta los diálogos, los escenarios, las tomas y la parte en la que aparecería el talento de la televisora promoviendo la lectura. Las animaciones no rebasan los 30 segundos, pero fueron el resultado de varias semanas de trabajo.

¿Qué retos te supuso ese salto a la animación desde el papel?

Justamente fue un cambio de canal. Planear la animación resultó en más tiempo de lo que me lleva una ilustración para medios impresos. Pensar que los personajes tendrían que parpadear, mover algún brazo o piernas e interactuar con el entorno fue algo diferente, pues se tenían que trabajar todos los elementos por separado: párpados, manos, cabezas...

Ver las ilustraciones moverse por primera vez hizo que una sonrisa apareciera en el rostro de todo el equipo.



Tu técnica principalmente es digital, por lo que te adaptas fenomenalmente a la pantalla en sus múltiples formatos como los interactivos. Todo un multiverso de un potencial inimaginable para los artistas plásticos...

¡Por supuesto! Los medios digitales son otro lienzo en el cual podemos dar vida a otro universo, el cual puede llegar cada vez a más personas y que cabe perfectamente en el bolsillo de la chaqueta. Ahora podemos pensar en ilustraciones que pueden volar, hablar y llevar al lector a otros niveles de comunicación.

En esa versatilidad que apreciamos, también trabajas en prensa y cartelería. ¿Qué encuentras en estos campos?

Cada medio tiene su encanto propio, su ritmo, su sensibilidad. Casi puedo decir que los colores y las formas que trabajo para cada uno son diferentes pero tienen un mismo objetivo, que es comunicar.

Tienen una manera muy particular de presentar cada uno sus significados, desde la página de revista hasta un cartel en plena calle. Ambos me llenan la mirada cuando están listos.

¿Cómo abordas la creación en los diferentes sectores? Por ejemplo, más allá de las diferencias obvias, ¿abordas de manera diferente un libro que un artículo en un periódico?

Sí, pienso que desde el preámbulo en el restirador (tablero) tienen un origen distinto. Confieso que me gusta mucho trabajar con música de fondo, es como elegir una banda sonora para cada proyecto.

Desde ahí comienza la diferencia. Después paso a la lectura del proyecto, busco algunas referencias y con todo eso en mente, mientras se procesan las ideas, comienzo a bocetar y la página poco a poco empieza a presentar la película...



Tienes una estrecha relación con el diseño, eso también facilitará tu quehacer.

La carrera que yo estudie fue Diseño y Comunicación Visual, por lo que antes que la especialidad en ilustración pude revisar todas las ramas del Diseño. Es algo que me gusta mucho y pienso que lo consumimos en todo momento.

Me parece que el trabajar pensando en su medio final (libro, revista, interactivo, etc.), es un ingrediente fundamental en la fórmula que constituye cada proyecto.

Un trabajo reconocido, entre otros, por a! Diseño,  Behance Portafolios Reviews o el Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles de CONACULTA. ¿Qué suponen este tipo de reconocimientos?

Son alicientes para mi trabajo, esas señales de que el desarrollo de la propuesta personal va por buen camino, pues primero debo ilustrar para mi con todo el ojo crítico que pueda tener.

Ver que el resultado también agrada a mis colegas de profesión es maravilloso, e invita a seguir en el camino de la evolución.

Como si nos coláramos en tu estudio, ¿qué encontraremos sobre la mesa? ¿En qué andas ahora?

Sobre el restirador  se encuentran los bocetos de un álbum que tiene que ver con un personaje simpático y malhumorado que gusta de combatir pulpos gigantes y evitar bañarse a toda costa, las propuestas de una portada para un libro de literatura juvenil de zombies (verdes con gusto particular por la carne humana), los bocetos de las ilustraciones para la edición de Glamour México del mes de octubre y, por último, las clases que debo preparar para el taller que comienzo a impartir a principios de septiembre.



En dos palabras (dos) o casi...

¿El mundo se divide entre quienes toman café o té?  Depende de la compañía.

Habrá que tomar partido... Cuando la situación lo amerite.

Grrrr. Tramposo. Tal vez la duda sería mayor entre tequila o mezcal. Para mí no hay punto de discusión, mezcal y mejor si lo acompañamos de una rodaja de naranja con su sal de gusano.

En tu mesa de dibujo no falta... Mi goma favorita, mi caja de lápices y varios libros que estoy revisando.

Tres cosas que haces antes de ponerte a dibujar... Una lista de pendientes del día, una revisión (lectura rápida) al proyecto en el que trabajo y, sobre todo, una selección musical adecuada.

Una inspiración... El cielo (sus ojos).

Olé... Un paisaje que dibujar. La ciudad amurallada de Tulum en la costa del Mar Caribe.

Una canción para poner banda sonora a tus creaciones. Space Oddity, de David Bowie.

Si estás leyendo algún libro ahora mismo, ¿por qué página estás? En la 83.

Y no estaría mal decir el título...  El deshielo, de A. D. Miller.

Una buena ilustración tiene... ¡Alma! Tiene que mover sentimientos, detonar sensaciones, permitir una conexión clandestina con el autor.

¿Tu primer libro recordado? Cucho, de José Luis Olaizola.


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