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¡Bienvenida, Cinta Arribas!

Formada entre la Universidad de Salamanca y Kassel, Cinta Arribas (Valladolid, 1983) ha ilustrado temas tan dispares como fanzines coloreables "para niños de los que disfrutan haciendo campeonatos de pedos y eructos", artículos de economía o campañas para el Museo Nacional de la Energía y la Cidade da Cultura. Bienvenida a tu casa, Cinta.
Todavía eres joven pero, cuando lo eras un poco más, recibiste varios premios concedidos por Injuve y Arte Joven Castilla y León. ¿Para qué sirven estos reconocimientos al comienzo de la carrera?

La selección en Injuve fue una sorpresa y lo viví con mucha ilusión porque, además, coincidí en la exposición de Tabacalera con varios amigos seleccionados.

El premio de Arte Joven Castilla y León nos lo dieron al colectivo Mouleskillers para montar un proyecto expositivo. Éramos un grupo de gente que nos conocimos en Salamanca en torno a la facultad de Bellas Artes. Nos dieron este premio cuando yo terminaba la carrera y me empezaba a interesar la ilustración como salida profesional, así que fue un empujón.

Formada entre Salamanca y Kassel, ¿qué te aportó cada lugar?

Salamanca supuso mucho, artística y personalmente. Lo recuerdo como una época muy bonita, allí me junté con gente que tenía mis mismas inquietudes. La Facultad de Bellas Artes era como nuestra casa y allí pasaba el día, la mayor parte del tiempo, pintando.

En Kassel, aparte de conocer otro país, me maravilló la enseñanza artística, no tiene nada que ver con España. No hay horarios marcados, solo entras en la Escuela de Artes si tienes un proyecto artístico interesante a desarrollar. Los estudiantes no esperan a que les marquen las pautas, sino que desarrollan su trabajo personal, con talleres a su disposición las 24 horas del día.

¿En Alemania pudiste disfrutar de dOCUMENTA?

No me coincidió, pero iré.



Saltas de un soporte a otro sin complejos ni prejuicios. ¿Qué te parece si comentamos algunos de ellos?

Libros infantiles... 

Me encantan, me lo paso muy bien desarrollando proyectos para niños.

El mundo fanzine que ha vuelto como el vinilo...

Los fanzines son estupendos por una sencilla razón, te permiten publicar sin necesidad de pasar ningún filtro editorial ni de ningún tipo. 





Experimentos con la cerámica...


De vez en cuando siento la necesidad de hacer cosas más plásticas, de mancharme las manos. La cerámica me encanta y tengo ganas de producir una serie de pequeñas piezas.

Artículos de economía para prensa...

En mi etapa en Galicia ilustraba para la revista ECO y cada artículo era un reto. Eran conceptos muy difíciles de ilustrar, me pasaban titulares como "La crisis de los ayuntamientos" o "Las cámaras de comercio, con el agua al cuello". Buscaba metáforas para poder llevarlos a mi terreno.



El cómic...

He dibujado algo de cómic por iniciativa propia, cuando he querido contar una historia larga que necesitaba viñetas. Admiro mucho a la gente que hace cómic, porque es algo que me parece muy difícil. No solo hay que saber dibujar, hay que saber hacer un buen guión, controlar los ritmos. Sigo de cerca el proyecto TikTok cómics, que lanza el trabajo de dibujantes como María Ramos, Roberta Vázquez o Pepa Prieto.



En la tienda de ropa Pintaderas de Valladolid montaste una instalación que no pasó desapercibida...

Siempre que tengo la oportunidad de hacer algo en mi ciudad, estoy encantada. En este caso me ofrecieron un espacio expositivo muy particular, una pared altísima donde las obras quedaban bastante altas desde el punto de vista del espectador. Me quise adaptar a ese espacio y coloqué una serie de dibujos a gran escala, pintados sobre madera y recortados. Juntos formaban una especie de bodegón gigante.

Tu pasión por la cocina te ha hecho publicar un libro de recetas. Esta afición es muy común entre los ilustradores. Conocemos a unos cuantos que no saben conducir pero te preparan unos guisos que te llevan al éxtasis.

El libro de recetas para niños forma parte del proyecto Bababum, que son cuadernos de actividades orientados al público infantil pero cambiando el concepto de lo que se entiende por cuaderno de actividades, escapando un poco de la corrección política y llevándolos a un terreno más gamberro. Para ello me rodeé de cocineros punteros en Galicia e ilustré sus recetas.



Las dimensiones no te cortan. Pasas de la cuartilla al mural sin contemplaciones...

Eso es algo que no me cuesta porque en Bellas Artes solía pintar cuadros de gran formato y, aunque ilustrando me quedo con papeles pequeños y la pantalla del ordenador, no tengo ningún problema con coger la brocha y pasarlo a una pared de cuatro metros.

Tus talleres destacan por la originalidad de sus propuestas...

Trato de hacer los talleres a los que me hubiera gustado ir cuando era pequeña. Explico a los niños que, con unas hojas y una grapadora, pueden hacer su propio cuento o crear dinosaurios gigantes de cartón, que les encanta. En los talleres hablamos de las series que ven, los comics que leen… y trato de fomentar el interés en lo que hacen y la autoestima de cada uno, porque hay niños que dicen: yo dibujo mal, y a los talleres no se va a dibujar bien sino a estimularse, a ser creativo y a pasárselo bien.

Incluso te podemos llevar puesta en camisetas...

Sí, he diseñado camisetas para el grupo Novedades Carminha. Me gusta ver por la calle a gente con mis dibujos.

Trabajaste una guía de acogida para el Hospital de Santiago de Compostela. Un reto complicado...

Aquello fue para la Unidad de Oncología, lo que hace que sea un tema aún más delicado. Tuve que ilustrar los procesos por los que pasa una paciente con cáncer y consejos para llevar una vida saludable. Para ello me documenté ampliamente, para luego sacar unas ilustraciones con collage.



Por último, dejamos la pregunta que más os gusta a los creadores... ¿Podrías definirnos tu estilo?

Han dicho de mis ilustraciones que son naïf, aunque yo no lo veo así porque muchas tienen un punto oscuro.
Lo que busco en mis ilustraciones es que tengan fuerza, y eso lo hago exagerando las posturas, forzando las escalas, etc. También le doy muchas vueltas a la gama de colores hasta que doy con la adecuada para cada proyecto.




En un par de palabras (o casi)...

En tu mesa de dibujo no falta... 

Aunque esté trabajando en digital, nunca falta papel y lápiz para aclarar ideas.

¿El mundo se divide entre quienes toman café o té? 

Totalmente. Yo soy de las de café.

Tres cosas que haces antes de ponerte a dibujar.

Poner música, ordenar la mesa, y desordenarla.

¿Recuerdas tu primera ilustración?

Mi primera ilustración (con conciencia de que estaba haciendo una ilustración) creo que fue en la carrera. La dibujé en papel y luego retoqué con el ordenador, sin tableta gráfica. Un poco rudimentaria técnicamente.



¿Y la primera que viste?

La primeras ilustraciones que vi estaban en los libros que leía de pequeña. Recuerdo con especial cariño los dibujos de los libros de Gloria Fuertes.

Una ciudad para perderse...

Santiago de Compostela.

Ese color díscolo que nunca encajas...

Con el azul no me llevo muy bien, soy más de colores cálidos.

¿Tu primer libro recordado? 

Matilda es de los primeros libros que recuerdo haber leído con pasión.

¿Por qué personaje literario te gustaría salir de paseo?

El Principito.

Una historia para ilustrar...

El arca de Noé, o cualquiera con animales.

Pon banda sonora a tus dibujos...

Sería una banda sonora muy variada: Mac de Marco, Joe Crepúsculo, Xoel López, Devendra Barhart, Balkan Beat Box, Lole y Manuel, Camarón de la Isla.




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