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¡Bienvenida, Estelí Meza!

Los primeros recuerdos ilustrados de Estelí Meza derivan de viejos libros rusos paternos. Entre sus páginas tal vez sembrara su pasión por los bosques. Reconoce que el dibujo, como en otros muchos casos, "siempre ha estado ahí" y hasta hoy. Sus ilustraciones han volado desde su Ciudad de México a Emiratos Árabes, Taiwán, España... Ahora han construido su nido entre nuestras ramas. ¡Bienvenida a tu casa, Estelí!
Con un nombre tan poético (Estelí, río de obsidiana) estabas destinada a hermosas creaciones. Empecemos con algo sencillo, ¿quién es Estelí?

¡Muchas gracias! Eres la primera persona que sabe qué significa mi nombre.

Soy una ilustradora mexicana que tiene 35 años y ama su trabajo. Estudié Diseño y luego hice una maestría en Artes Visuales.

Desde que era muy pequeña los libros ilustrados estuvieron presentes en mi vida. Mi padre era un gran lector y había muchos libros en mi casa. Me encantaba ver las imágenes, los detalles, los colores. Podía estar horas observándolos e imaginando historias.

El dibujo siempre ha estado ahí. No me acuerdo de cuándo empecé a dibujar pero sí recuerdo que a los diecisiete años decidí que quería ilustrar libros. Soy muy afortunada por dedicarme a esto.

En algún lugar mencionas tus grandes ojos como una potente herramienta para observar. ¿Qué ves?

(Risas) Sí, tengo unos ojos grandes. Me encanta observar a las personas y vivo en una ciudad donde hay mucho que ver, la Ciudad de México. En mi bolsa  siempre traigo un pequeño cuaderno para bocetar.

¿Alguna vez causaron sonrojo o bronca al posarse detenidamente sobre algo o alguien? ¿Qué les llama la atención?

Sí, claro que sí. Hay muchas cosas que llaman mi atención. Tengo periodos donde me obsesiono con algo: rostros, edificios, manos, plantas, pájaros... Pero siempre los árboles están presentes. También los colores me vuelan la cabeza.

Después de esto, continuemos más terrenales: ¿Qué es para ti el ejercicio de ilustrar? ¿Cuál es su cometido, función…?

Ilustrar es narrar. La ilustración acompaña al lector y establece diferentes niveles de comunicación y de significado. Con las imágenes se crean vínculos muy fuertes y profundos con el otro.



Una ilustradora mexicana seleccionada por la Feria del Libro de Sharjah, en Emiratos Árabes Unidos, o Le immagini della fantasia (Italia). ¿La demostración más evidente de la ilustración como lenguaje universal?

Eso es lo increíble de la ilustración, que todos la podemos entender sin necesidad de conocer otro idioma. La imagen es muy poderosa. Me encanta saber que mi trabajo está del otro lado del mundo contando algo.

Precisamente has sido seleccionada por catálogos tan prestigiosos como los editados por Conaculta o el Iberoamericano. ¿Cuáles son tus claves?

No tengo claves. Solo trabajar en algún tema que me apasione. Me interesan los personajes entrañables que hagan posible una gran conexión. Los ilustradores nos estamos dibujando todo el tiempo, no importa si es un león, un malabarista, un cocodrilo. Siempre ponemos algo de nosotros en nuestros personajes.

Creo que la clave de los catálogos es participar. Es un obviedad pero, a veces, cuando no quedamos seleccionados, pensamos que somos pésimos y ya no participamos. Tal vez la clave es trabajar y estar muy contento con lo que se manda. Lo demás ya no depende de nosotros.

También llegaste a Taiwán, donde te entrevistó la revista DPI.

Quedé seleccionada en el Catálogo Iberoamericano y la exposición se fue a Taiwán. Al poco tiempo me contactó la editora de la revista para entrevistarme. Un mes después llegó el ejemplar a casa. Fue increíble ver mis imágenes en una publicación extranjera.



Con Angustia, donde firmas texto e ilustraciones, ganaste el premio de Conaculta. ¿Puedes hablarnos de esta obra?

Es la historia de una joven llamada Angustia a quien todo le da miedo y, por eso, vive encerrada en su casa. Pero un día se ve obligada salir y todo cambia. Se da cuenta que el afuera no es tan terrible como ella pensaba.

Es un libro autobiográfico. Tuve un periodo de mucha angustia en mi vida y quise representar cómo me sentía. Primero concebí las imágenes y después de terminadas les puse texto. El libro lo acabé en pocos meses y decidí enviarlo al concurso. Y gané.

Angustia me ha traído pura alegría porque también quedó seleccionada en el Catálogo de Sharjah y Bratislava en 2015.

¿Qué recuerdas de Lino Felino, tu primer libro?

A Lino Felino le tengo mucho cariño. Es una historia de un león que está muy triste y su amigo cocodrilo trata de ayudarlo (Risas). Parece que soy muy depresiva pero no es así.

Fue el resultado de un momento difícil en mi vida. Mi padre había fallecido y yo estaba muy triste. Tenía que sacar eso que venía cargando y de ahí surgió Lino. Al final, la ilustración es un reflejo de lo que somos y sentimos.

En ese tiempo estaba trabajando un proyecto para la Editorial 3 Abejas. Decidí enseñarles el libro, les encantó y quisieron publicarlo.



Además de la literatura, trabajas el cartelismo y la prensa (periódicos, revistas…). ¿Cómo es tu ilustración en estos casos? ¿Varía en técnica, estilo? ¿Por qué te atraen?

He trabajado, sobre todo, en revistas. Me encanta porque son textos diferentes a lo que suelo ilustrar. Lo tomo como un espacio para experimentar.

Como se trata de imágenes enfocadas a un público adulto, me obligo a hacer un dibujo más conceptual. A veces son artículos con temas difíciles o complejos (política, violencia, etcétera) y es un reto acompañar al texto y lograr una imagen potente.

Eres una exploradora constante de técnicas...

Me gusta experimentar con diversos materiales y papel. Me siento muy cómoda con acrílico, lápices de color y collage. Y soy una compradora compulsiva de cuadernos donde exploro los materiales.

Mucho de mi trabajo es digital pero siempre necesito el boceto para comenzar.

A pesar, o gracias a esta inquietud, lograste un estilo reconocible.

No me di cuenta en qué momento logré un estilo. En algún punto dejé de buscarlo y me enfoqué en dibujar lo que más me gustaba: los ojos, las narices, el pelo o los zapatos de los personajes. A partir de ahí, algo pasó en mi trabajo y comencé a sentirme cómoda con lo que hacía.

A propósito de esto, muchos nuevos ilustradores confiesan que su mayor angustia es desarrollar un estilo propio. ¿Qué les dirías?

Que no se angustien. Llegará cuando tenga que llegar. Que dibujen todos los días, que lean, que vayan al cine, a museos. Todo esto nos nutre. El ilustrador debe ser un profesional informado, sensible a lo que sucede en el mundo, sensible con los demás, y esto se verá reflejado en su trabajo. En el momento menos esperado aparecerá el estilo.

Por cierto, ¿qué es el estilo?

Esa pregunta es difícil. El estilo son las características formales que te distinguen, que te hacen único. Es la "voz" de cada ilustrador.

En tu blog dices que intentas no ser literal...

Intento que la ilustración te diga algo más que el texto, que cuente algo profundo, que conecte con el otro en distintos niveles.



Uno de tus proyectos más personales, junto a otras colegas, es vuestro siempre esperado calendario...


Sí, es un proyecto muy emocionante. Todo comenzó a finales de 2010. No tenía mucho trabajo y necesitaba dinero. Se me ocurrió hacer un pequeño calendario con mis imágenes. Mandé a hacer cien ejemplares y fue un éxito. El segundo año lo repetí y mandé a imprimir doscientos; también me fue muy bien. Al tercer año decidí invitar a otras amigas ilustradoras y el tiraje fue de mil. ¡Fue un exitazo!

Cada año el tema cambia y es un proyecto que ha ido creciendo. La gente lo conoce y lo pide. Es una buena plataforma para promover nuestro trabajo y tener algo lindo en la pared que te acompañe todo el año.

En una entrevista cuentas que, de pequeña, accediste a muchos libros rusos. ¿Los recuerdas? ¿Cuáles eran? ¿De qué manera te influyeron? 

No sé por qué tenía libros rusos. Mis padres eran medio hippies en esa época y supongo que por eso tenía ese tipo de libros. No recuerdo los nombres pero sí las imágenes. Eran unos libros grandes con un papel con textura y las imágenes eran hermosas. Casi todos contaban historias que ocurrían en el bosque con animales como protagonistas. Yo creo que me influyeron un montón porque me fascina ilustrar el bosque.

¿La ilustración, qué parte tiene de arte y qué parte tiene de encargo profesional?

La ilustración siempre tendrá una parte de arte aunque algunas veces te pidan algo muy concreto donde te tengas que ajustar a un montón de cosas. También dependerá del tipo de proyecto, en algunos hay libertad total y en otros te tienes que adaptar a la paleta de color, el formato. Lo interesante es que cada proyecto es un reto nuevo.

¿Qué es lo que más te cuesta dibujar?

Me cuesta trabajo dibujar imágenes muy realistas. Soy un poco desesperada.



En un par de palabras (o casi)...

En tu mesa de dibujo no falta... Mi caja de colores.

¿El mundo se divide entre quienes toman café o té? Siempre café

Tres cosas que haces antes de ponerte a dibujar. Ver por la ventana, procrastinar un poco en Internet y poner música.

¿Recuerdas tu primera ilustración? Sí, era una dinosaurio bastante chueco.

¿Y la primera que viste? Algún bosque ruso (Risas).

Una ciudad para perderse... Berlín.

Ese color díscolo que nunca encajas... El café, nunca sé dónde ponerlo.

¿Tu primer libro recordado? Teo en la escuela.

¿Con qué personaje literario te gustaría salir de paseo? Odiseo.

Una historia para ilustrar... El poema del Gilgamesh.

Pon banda sonora a tus dibujos. Es muy difícil, creo que cada ilustración tiene su propia música.


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