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Don Quijote en el río Níger

Después de meses de ilusionado esfuerzo, ya están en España los originales de Don Quijote en el río Níger. El Museo de Arte Africano de la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid acoge la exposición de cerca de 70 obras de ilustradores del Sahel. Se trata de una iniciativa cultural de las embajadas de España en Guinea, Mali y Níger desarrollada en el marco del Programa ACERCA de capacitación para el desarrollo en el sector cultural de la AECID y con la colaboración de la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP). El público español puede ahora abordar la figura del hidalgo más universal a través de una mirada africana. 
Don Quijote en el río Níger, que podrá visitarse del 17 de enero al 12 de febrero de 2017 en el Palacio de Santa Cruz, fue inaugurada el martes 17 de  enero con la presencia de la vicerrectora de Estudiantes y Extensión Universitaria de la UVa, Felicidad Viejo Valverde; la directora del Museo de Arte Africano, Amelia Aguado; las responsables del programa Acerca de AECID Clara Ballesteros y Ángeles Allegue; la representante de FIIAPP, Laura Mesa; y el comisario de la exposición Ángel Domingo (Pencil Ilustradores). 
 
La conmemoración del IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes ha sido un hito fundamental de la acción cultural de España en el exterior en 2016. Desde las embajadas en Guinea, Mali y Níger (tres países unidos por el río Níger), han participado de los actos ligados a tan destacada efeméride con una singular iniciativa que, a partir de una metodología pluridisciplinar adaptada al entorno de África Occidental y el Sahel, sirviese para apoyar las capacidades del sector cultural local al tiempo que se daba a conocer en esas latitudes la figura universal de Don Quijote de la Mancha. 
 
Los formadores españoles Ángel Domingo (Pencil Ilustradores) y Aitor Saraiba (ilustrador) han impartido talleres en las tres capitales de estos países permitiendo a artistas africanos interpretar al hidalgo más célebre de la Historia a la luz de la iconografía local. Los creadores se han formado en una manera distinta de hacer ilustración, contando sus propias historias a través de las enseñanzas del Quijote, africanizando, a partir de su aprendizaje de la obra cervantina, al ilustre caballero. 
 
El corolario de dichos talleres son las obras reproducidas en un catálogo junto a exposiciones de las ilustraciones en las tres capitales africanas, así como una exposición itinerante en España cuya primera parada acoge una institución tan emblemática como la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid. 
 
Cerca de 60 dibujantes de los tres países se beneficiaron de los talleres impartidos por el ilustrador español Aitor Saraiba en Conakry, donde nace la idea de este proyecto y también el río que le da nombre, y el escritor y formador Ángel Domingo, de Pencil Ilustradores, en Bamako y Niamey. Mientras en Conakry la formación se llevó a cabo en colaboración con el Centro Cultural Franco-Guineano, en Bamako se trabajó conjuntamente con el Conservatorio de Artes y Oficios Multimedia (CAMM) y en Niamey se organizó de manera autónoma.  
 




A partir de fragmentos de la conocida obra del escritor manchego ("Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?"); referencias audiovisuales (desde la visión de Orson Welles a la encarnación de Fernando Rey adaptada por Camilo José Cela para Manuel Gutiérrez Aragón, pasando por la película maldita de Terry Gilliam); interpretaciones pictóricas (Daumier, Dalí, Picasso, Pollock, Chagall, Saura, Arroyo...); ediciones históricas (Doré) y contemporáneas en adaptaciones ilustradas y cómic; la ópera de Halffter; el ballet de Petipa y Min... los formadores explicaron durante varios días los rasgos que hacen del Quijote el personaje de novela de caballerías más universal.  
 
Capacitando a jóvenes artistas africanos en el uso de diferentes técnicas plásticas, los formadores promovieron una dinámica inclusiva, impulsando la conformación de un imaginario propio del hidalgo entre los participantes. El resultado visible de estas formaciones son cerca de 70 dibujos que van del cómic a lápiz a la pintura en acuarela, desde una interpretación intimista hasta un quijote saheliano. 
 
La iniciativa ha dado también pie a que los artistas –muchos profesionales, otros en formación, algunos aficionados– perciban el compromiso de la acción cultural española en el exterior, ampliando así su currículo y facilitando su proyección profesional. 


 
Con Don Quijote en el río Níger se ha tratado de alcanzar tres objetivos. En primer término, dar a conocer la obra de Miguel de Cervantes en África, trasladando un mensaje coherente para el público de la región, interpretando la novela de caballerías más universal a través de la cultura pictórica local, con ocasión de tan importante efeméride. En segundo lugar, se han promovido las culturas guineana, maliense y nigerina, desarrollando las capacidades de los artistas locales, a menudo carentes de medios y visibilidad. 
 
Y, por último, se ha articulado un auténtico diálogo cultural entre España y estos países de África Occidental y el Sahel. Ya lo decía el propio hidalgo: "El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos". 





Nuestro compañero Ángel Domingo relata su experiencia en el artículo El donsoba de la triste figura, publicado en el catálogo de la muestra:

Abundan los dichos manoseados del Quijote en nuestra rutina, aunque muchas veces ignoremos su procedencia cervantina. Entre las citas más frecuentes una se ajusta al caso mejor que la vacía del pobre barbero: “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Sentencia no por recurrente menos cierta, amigo Sancho.
Jamás jinete alguno soñó cabalgar junto al caballero de la triste figura en parajes tan singulares como los de la ribera del Níger. Un honor servir de escuderos al autor manco y sus personajes en esta aventura saheliana.
Desde su primera edición en la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta, en 1605, Don Quijote ha galopado a lomos de Rocinante por casi todo el planeta hasta convertirse en universal. Tenía poco frecuentado, sin embargo, el Sahel. Una deuda saldada, ahora, gracias a esta iniciativa de las embajadas y Aecid.

Como humildes aprendices de griot, los narradores orales de África Occidental, mudamos las andanzas de Alonso Quijano hasta el Níger. Compartiendo sus desventuras asombró asistir a las reacciones de los lectores africanos. Cuatro siglos después de su nacimiento, las peripecias del manchego provocan las mismas emociones a orillas del Pisuerga o del Níger.

Qué carcajadas cuando el desdichado caballero arremetió contra el inocente rebaño, qué poder de evocación los molinos convertidos en gigantes. Poco importa la geografía. Ese episodio marca, y mucho, como puede observarse en gran número de las ilustraciones nacidas en los talleres. ¡Y qué compungido silencio en la sala al despedirse de su escudero en el lecho de muerte! Cuántas conversaciones inspiró su ocaso sobre la verdadera lucidez.



La amistad entre el hidalgo y el labriego, junto a su nobleza, calaron hondo en todos (más allá de las anécdotas del relato). Al releer los pasajes del libro o tener la fortuna de descubrirlos por primera vez, quedamos impactados por su idealismo y su noción de justicia. Cuántos quijotes necesitaríamos desfaciendo los entuertos que nos asolan en esta desconcertada centuria.

Don Quijote se emancipó pronto de su padre literario y habitó hogares levantados por los grabados anónimos lisboetas y parisinos del siglo XVI; las publicaciones inglesas; el imaginario de Doré; las pinturas de Daumier, Dalí, Picasso, Pollock, Chagall, Saura, Arroyo...; las ediciones contemporáneas en adaptaciones ilustradas y cómic; las películas de Welles, Gilliam o Gutiérrez Aragón; la ópera de Halffter; el ballet de Petipa y Minkus... o una esperpéntica versión nipona en anime. A todos ellos visitamos. Inspiraron versiones sahelianas y otras iniciativas que esperamos ver materializadas pronto.

Fueron semanas de intensa convivencia y conocimiento mutuo entre culturas. Compartimos al personaje, sus parajes y ensoñaciones. Canjeamos la adarga antigua y dejamos la lanza en astillero para, contagiados de su clarividente demencia, experimentar con lapiceros, acuarelas y acrílicos.

Estos proyectos transitan caminos de ida y vuelta. Desde el más profundo egoísmo, como embajadores cervantinos, nos trajimos mucho del acerbo africano en las alforjas.



Aquellas tierras son legendarias por su amistosa hospitalidad y pronto acogieron a Don Quijote y Sancho con una calabaza de leche, adoptándolo en sus mitos y leyendas locales. El hidalgo castellano mutó en donsoba (gran cazador), cambió la vacía por una ciwara (máscara) y Rocinante fue relevado por hipopótamos y jirafas.

Leímos, anduvimos, vimos y acabamos sabiendo, maestro Miguel, bastante más que al comienzo de esta ruta. Cada noche, en una y otra ribera, ensillamos nuestros sueños prestos a trotar hasta donde nos guíe el señor Quijano.



Datos prácticos

_La exposición podrá visitarse del 17 de enero al 12 de febrero de 2017. 

_Lugar: Sala de San Ambrosio del palacio de Santa Cruz (entreplanta). 

_Horario: de martes a sábados, de 11 a 14 h y de 16,30 a 19,30 horas; 
domingos, de 11 a 14 horas. 

_Entrada libre y gratuita. 

>> DESCARGA EL CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN.


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