pencil ilustradores
facebook twitter googlePlus linkedin youtube vimeo instagram flickr pinterest rss
Todas las novedades

¡Bienvenido, Nicolás Aznárez!

Más de una vez seguro que habrás desayunado con Nicolás Aznárez aunque no hayas intimado aún. Si empiezas el día hojeando la prensa, claro. Sus ilustraciones aparecen habitualmente en el diario El País. Una de sus mayores ilusiones es acompañar noticias más alegres que las que acostumbran a colapsar los medios. Otra es iluminar un sinfín de relatos en libros y cuantos soportes le permitan narrar una historia. Siempre, con su incondunfible estilo. ¡Bienvenido, Nicolás!
Nacido en Washington DC (EEUU) pero, como recuerdas, de ascendencia navarra y viviendo en diversos países como Japón y México. ¿Qué te ha aportado, si así ha sido, cada una de estas culturas?

De pequeño odiaba estar moviéndome cada tres o cuatro años. Pero ahora veo que, sin darme cuenta, me he empapado de cosas que no se enseñan en los libros, de culturas que solo conoces si has vivido entre ellas. Sobre todo, me ha aportado curiosidad. Cuando viajo a un sitio me interesa más el día a día,  las cosas "normales", que los recorridos turísticos clásicos.  Uno de mis hábitos, cuando estoy fuera, es pasearme por  algún supermercado.

Te defines no como artista, sino como ilustrador. Muchos se preguntarán por la distinción.

La diferencia a la que me refiero cuando separo al ilustrador del artista es similar a la dicotomía artesano/artista y se puede utilizar en todas las disciplinas creativas, tales como la arquitectura o el diseño gráfico. El artesano trabaja con el claro objetivo de cumplir una función, en mi caso sería el encargo de un cliente, el artista sin embargo no responde más que de sus propios impulsos y necesidades a la hora de producir sus obras. En los casos de la arquitectura y el diseño gráfico, existe el contradictorio término de diseño de autor para referirse a las producciones de este tipo de diseñadores-artistas entre los que no me incluyo. Por otro lado, encuentro que la obra de un ilustrador resulta más accesible al gran público que la de un artista, seguramente debido a los motivos que originan una en relación a la otra.

Perteneces al club que abandonó la arquitectura. ¿Es una buena cantera de ilustradores?

El dibujo me empujó a la arquitectura, no al revés. Empecé la carrera un poco a ciegas, equivocándome. Cuando comprobé lo que era, su contenido y desarrollo, no me sentí cómodo. No era para mí.

Llevo dibujando desde pequeño y nunca he parado. Cuando dejé arquitectura, estudié diseño gráfico y publicidad y poco a poco fui enfocando los trabajos de clase hacia el dibujo. Supongo que lo mío ha sido "selección natural", lo que el cuerpo me pedía.

Tu estilo, por su "esqueleto poligonal", es muy personal. ¿Cómo llegaste?

No sabría muy bien qué contestarte. Supongo que la respuesta sería que  metiendo muchas horas. Empecé con un estilo totalmente distinto, pero mi faceta de  diseñador grafico algo habrá tenido que ver. No he cursado Bellas Artes como otros compañeros, a los que se les da muy bien el pincel. Yo eché mano de las herramientas propias del diseño grafico y les di la vuelta hasta llegar  al estilo con el que trabajo ahora.

El tratamiento del color acaba de dar forma a tus ilustraciones...  

El tema con el color es algo curioso. Solía darme pavor. Dibujaba en blanco y negro, a lápiz y rotulador hasta que un profesor me obligó a introducir color en los dibujos. Ahí le perdí el miedo. Desde entonces no concibo mis trabajos sin la presencia del color, fundamental para expresar estados de ánimo, sensaciones y ambientes. Un mismo dibujo con diferentes colores puede darle a la ilustración otro significado.



Empezaste en ABC, eres habitual en El País y colaboras con otros medios europeos. ¿Qué papel juega la ilustración en prensa?

Es una extremidad fundamental del artículo. Debe estimular la inteligencia tanto como el texto de referencia y abrirse a opiniones y diferentes conclusiones. Es lógica esa disparidad porque se tocan realidades complejas.

El ilustrador puede intentar resumir la esencia del artículo, subrayar algún aspecto primordial, construir un nuevo enfoque o simplemente embellecer los planteamientos del autor. No sé si me explico… Las tribunas que más he trabajado abordan conflictos políticos, económicos y de pensamiento. Su objetivo, fundamentalmente, es hacer reflexionar.

¿Cómo llevas los plazos de los periódicos? ¿Cuesta hacerse?

Los periódicos son una locura. A mí me encanta ese dinamismo. He crecido como ilustrador en periódicos y me he acostumbrado a trabajar rápido. Los encargos te los hacen cuando se puede: el mismo día o un día antes si  el texto está ya en la redacción. Las noticias y las urgencias informativas determinan los plazos. Muchas veces he tenido que dibujar sin leer la tribuna (el texto), solo con un  par de indicaciones sobre su orientación.

En este sentido, no es lo mismo el encargo de un periódico que de una revista, ¿verdad?

¡Para nada! En los diarios, al menos en los que he trabajado, confían en tu criterio. No exigen un dibujo previo. Lo que envías es lo que publican. No hay tiempo para mucho más.

En las revistas y los suplementos el proceso es más pausado y meditado. Bocetos, intercambio de ideas, pruebas de color... Los plazos son más cómodos y las ilustraciones, más trabajadas.

¿Qué dinámica sigues? ¿Te planteas un enfoque o un estilo según el género o el tema?

Generalmente no importa el tema. La dinámica es la misma. Antes de nada tengo que estar seguro de lo que estoy haciendo. Son artículos muy complejos y es fácil equivocarte de mensaje. Puedo leerlos varias veces para empaparme de la idea central. A partir de ahí, trabajo todos de la misma manera. No pienso en un estilo u otro. Hago lo que me sale en ese momento, aunque procuro que mis ilustraciones vayan siempre de la mano. Me gusta que, con un vistazo de conjunto, las similitudes sean claras, que parezca que han salido todas de la misma fuente.

Con los libros y otro tipo de encargos es distinto. Ahí puedo experimentar más y cambiar el estilo.



¿Qué consejos darías a quien quiera seguir por este medio?

Como en cualquier otra actividad, tener las cosas claras y trabajar, trabajar y trabajar.

El portfolio es tu mejor arma. Empecé ejercitándome por libre: ilustrando artículos que ya estaban publicados en prensa. Yo mismo me encargaba cosas y después comparaba ideas y dibujos. Sin darme casi cuenta, acumulé un montón. Ya tenia algo que enseñar. Mostré el material que más me gustaba.

Otro consejo: la constancia. Si te dicen que no, hay que volver a intentarlo pero mejorado, sabiendo escuchar y corregir. Perseverar hasta que te hagan caso. Ser un poco pesado, vamos…

El periodismo ilustrado, como el de Josh Neufeld abordando el drama de Nueva Orleans con el Katrina o Patrick Chappatte narrando la vida en una prisión de Texas para The New York Times, ha consolidado un género. ¿Cómo lo ves?

La viñeta juega un papel importantísimo. Con "muy poco" se consigue transmitir muchísimo. Es un género que siempre me ha llamado la atención. Aunque nunca me he lanzado. Me parece muy complicado. Pero quién sabe... Quizás algún día.

¿Qué tema de prensa te ha conmovido más al ilustrarlo?

Los atentados de Barcelona. Me afectaron mucho, además de que  tengo muchos amigos que viven ahí.



El etiquetado de cervezas y vinos se ha convertido en un lienzo singular para la ilustración. Firmas unas cuantas...

Estos trabajos son muy bonitos porque duran. En prensa, la ilustración muere rápido. Al día siguiente está olvidada. Con el packaging es distinto. Ver un producto diseñado por ti en el escaparate de una tienda o un supermercado tiene algo especial.

Respecto al proceso creativo y la inspiración, debo confesar que soy un poco caótico, cambiante hasta encontrar el resorte que me gusta. Puedo empezar con un arranque, observar después alguna otra referencia interesante y volver empezar desde cero. Costará más o menos, pero siempre se encuentra la tecla.

En realidad, el packaging al abrirse a la ilustración ha ganado nuevas vías gráficas y expresivas...  ¿Qué aporta?

La ilustración incorpora novedades expresivas en alza después de un periodo de cierto retraimiento. Se llegó a utilizar muchísimo pero, con la llegada de la fotografía, se fue quedando en segundo plano. En tiempos de cierta saturación de fotos e imágenes repetitivas, las posibilidades de la ilustración han resucitado como soporte de mensajes no sólo políticos y literarios sino también comerciales. Una ilustración que compagine arte e inteligencia, en mi opinión, tiene mucho valor. 

¿Qué retos suponen los proyectos de marca, publicidad, marketing...?

Son proyectos mucho mas complicados. ¿A quien están dirigidos ? ¿Qué pretendes conseguir: vender mas, nuevos clientes y mercados, afianzar los existentes? Son cuestiones que hay que hacerse antes de empezar.



La cartelería es otro campo recurrente en tu trabajo. ¿Qué tienes en cuenta?

Sobre todo qué se quiere transmitir, vender o anunciar. Es importante conseguir la penetración del mensaje. No es lo mismo anunciar vino que electrodomésticos. Hay que estar seguro de por dónde te mueves.

¿Cómo lo abordas? ¿Haces el diseño completo?

Como cualquier otra ilustración. Me centro en el mensaje. Con el añadido de tener que incorporar textos, logos, etc. Mis años de diseñador me ayudan. De hecho, me gusta mucho mezclar la tipografia y el dibujo.  

¿Cuáles son las claves de un buen cartel? ¿Y, ahondando, de la ilustración para cartelería?

Tienen que entrar por los ojos, visualmente. Una imagen impactante es el objetivo: que se te quede grabada en la retina.

¿Qué referentes tienes? ¿Recuerdas carteles que se te hayan quedado en la mente como ‘espectador’?

Las portadas de The New Yorker. No son carteles como tales pero son imágenes que consiguen imponerse. Elegantes y con mensaje.

Sigo apreciando la estética de los carteles de películas clásicas. El cien por cien eran dibujados. Una pasada. Películas como Star Wars, Los Goonies, Blade Runner o Indiana Jones. Y podría seguir...



Seleccionado en la Shortlist AOI Illustration Awards 2016. ¿Qué opinas de este tipo de premios y convocatorias?

Fue con una caricatura de Hemingway. Me parecen convocatorias muy interesantes para ilustradores que necesitan darse a conocer. Se consigue una exposición publica que de otra manera sería muy difícil.

¿Cómo cambias el chip para ilustrar un libro?

De momento, me han tocado libros con los que me he sentido cómodo. Conocer la historia facilita mucho el trabajo. Lo afrontas de otra manera.

La ilustración como narración, en este caso...

También puede narrar. Hay libros maravillosos, con poco texto y mucho dibujo, con vida propia, que transmite movimientos, situaciones y sentimientos. No sé si viene al caso. pero creo que estamos en un momento en el que el álbum ilustrado ya no es solo para niños. Los mayores lo disfrutamos cada día más.

¿En qué andas ahora?

En diciembre empiezo a ilustrar un libro de los hermanos Grimm para una editorial de Estados Unidos. Tengo muchas ganas.



En un par de palabras (o casi)...

En tu mesa de dibujo no falta... Lápiz mecánico, rotulador negro y un cuaderno.

Tres cosas que haces antes de ponerte a dibujar... Un café, poner música y perder mucho tiempo en Facebook.

Te inspira... Las cosas del día a día.

¿Recuerdas tu primera ilustración profesional? Fue para un periódico digital: ZoomNews. Un artículo que iba de la necesidad o no de religión en las aulas.

¿Qué noticia te gustaría ilustrar? BUFF. ¡No sabría decirte! Algo positivo, que no suele tocar demasiado últimamente. 

Ese color díscolo que nunca encajas... El verde.

¿Tu primer libro recordado? Commander Toad and the Space Pirates, de Jane Yolen.

¿Qué libro nos recomendarías? Soy muy épico. Cualquiera con espadas y castillos.

Una história para ilustrar... Charlie y la fábrica de chocolate, por elegir una. Se me ocurren bastantes.

Pon banda sonora a tus dibujos. Ahora mismo estoy escuchando Toes to Toes, de Mastodon.

No podrías vivir sin... El cine y una buena comida de vez en cuando. Bueno... muy de vez en cuando.


NOTICIA RELACIONADA CON: