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¡Bienvenida, Sandra Rilova!

Reconocida por el Catálogo Iberoamericano, el Latin American o el Silent Book Contest de Bolonia, más allá de premios y menciones, a Sandra Rilova le interesa encontrar un puente de expresión que comunique su mundo interior con lo que llamamos ¿realidad?
Mucha gente se preguntará si el apellido es artístico o viene de casa... Y como no se atreven a preguntar, para eso estamos nosotros, si nos es indiscreción... 

Podría contaros una bonita historia sobre los orígenes de mi apellido, pero nada más lejos de la realidad. Aunque mucha gente me pregunta si tiene orígenes rusos o de Europa del este, mis parientes no han viajado más allá de los secos y fríos campos de Castilla.

Somos fans de la depilación a la cera, el brócoli y otras formas de tortura... como preguntarte cómo defines tu estilo. 

Aún me siento muy joven, hablando de mi trayectoria, como para definir mi estilo. Esto creo que responde a una maduración personal y profesional. Lo que sí te puedo decir es que, como todo ilustrador, tengo mi propia forma de contar, de transmitir sensaciones... Esto, al final, es lo que hace que tus historias sean características, diferentes. El estilo, si entendemos este por tu gráfica personal, va cambiando a lo largo de los años. Yo hasta hace muy poco trabajaba con técnicas analógicas, principalmente, en cambio, ahora, trabajo mucho más en digital. El resultado es diferente pero la esencia, esa forma de contar de la que hablaba antes, está ahí.

Hablas de que tu trabajo revela tus miedos y deseos más profundos. ¿La ilustración como terapia?

A la hora de abordar un trabajo para un cliente no tienes tanto espacio para expresar tu opinión sobre ciertos temas... pero cuando dedicas tu tiempo a proyectos personales, ahí es donde tienes la oportunidad de hablar de tus miedos, de tus deseos.

Puedes poner sobre la mesa temas que te preocupan, que te gustaría compartir con los demás, y yo que no tengo esa capacidad de expresarme como me gustaría a través de las palabras, lo hago sobre el papel a través de imágenes.

Si me preguntas por mis miedos, o lo que realmente me espanta, podría hablarte de la crueldad humana, de su falta de sensibilidad hacia lo que le rodea: otros seres humanos, animales o el mismo planeta.



Transmites una atmósfera entre lo real y lo fantástico, onírica, combinando lo frío y lo inocente.

Muchas veces me comentan que, detrás de una primera mirada a mis ilustraciones, hay un lado oscuro. A primera vista te puede llamar la atención la gama de colores apagados o los grandes espacios vacíos pero, si prestas atención a la narrativa, hay una relación estrecha entre los personajes, de violencia tamizada tras las ventanas de las casas que habitan. Desde pequeña me ha interesado mucho el sentimiento de lo siniestro, la crueldad o la muerte.

Como en tu Caperucita, ¿más interesada en sugerir que mostrar?

Siempre procuro evitar ilustrar lo que ya está realmente bien explicado en el texto. Trato de buscar esos silencios que el autor ha dejado ahí, dejando aflorar esa historia que acompañará al texto en forma de imágenes. Haciendo referencia a Umberto eco y su Obra abierta, una obra tiene variedad de significados y, personalmente, me gusta que cada espectador extraiga sus propias conclusiones sobre lo que está viendo.

Formada en Bellas Artes, en la rama de pintura, ¿cómo afecta ésta a tu ilustración?

La experiencia de formarme en Bellas Artes ha sido muy enriquecedora. Elegí la especialidad de pintura, aunque pasé por muchas asignaturas de dibujo y grabado, otra de mis debilidades. Estudiar pintura, y llegar con ese bagaje hasta realizar el trabajo que desarrollo ahora ha sido creo, una ventaja a mi favor. Aunque por aquel entonces no tenía la más mínima idea de que años después me iba a dedicar a la ilustración.

También estudiaste un máster en dirección artística cinematográfica, ¿llegaste a ejercer?

Una vez me licencié, me encontraba totalmente perdida. No sabía muy bien a qué me quería dedicar y, tras un tiempo volcada completamente en la pintura y realizando exposiciones, pensé en formarme en algo que había dejado de lado en la facultad, el cine. Me mudé a Barcelona a cursar un máster en Dirección de Arte Cinematográfica. Después de un tiempo, y de participar en varios proyectos, abandoné todo aquello. Pasé una mala racha, pero volví a tener ilusión una vez encontré un medio con el que expresarme y que me entusiasma: la ilustración.


¿Qué influencia o inspiración del cine detectas en tu trabajo?

Me gusta pensar que, aunque no trabajo en el mundo audiovisual, he encontrado mi lugar sobre el papel. En este, puedo trabajar como si fuese la directora de mi propia película, selecciono los tipos de planos que transmiten mejor la idea que tengo en mente, hago el casting de personajes, busco las localizaciones para mis historias, elijo la gama de colores...

Obligado, ¿qué película nos recomendarías por su dirección de arte?

Aunque suene típico, me gusta mucho el mundo de Wes Anderson. Sus películas tienen una atmósfera única. Crea mundos muy especiales por medio de la paleta de colores, los planos, el diseño de los espacios, vestuario... Su último film, Isla de perros, tiene una animación totalmente artesanal llena de detalles increíbles.

Con todo esto, ¿qué te parece lo transmedia? ¿Experimentas, indagas?

Hoy en día se nos exige que nos actualicemos contantemente. En mi caso siempre estoy en una constante búsqueda de nuevas formas de contar historias. ¡Me aburriría mucho estar siempre haciendo lo mismo! Hay que hacer trabajar al cerebro y para ello hay que aplicarse en actividades que no son familiares para él.

Un campo que exploras con sensibilidad son los gifs...

Los gifs me gustan muchísimo. Como te decía antes, hay que explorar nuevas formas de narrar. Esta manera de dar vida a mis propios personajes es algo que he descubierto desde hace poco y me fascina.

¿Cómo sienta ser seleccionada en convocatorias del prestigio del VI Catálogo Iberoamericano de Ilustración, en Ilustrarte 2016, Latin American Ilustración 5 y en el World Illustration Awards 2017? ¿Han supuesto un impulso?

Por supuesto, suponen un impulso. Soy una persona bastante pesimista y con poca confianza en mí misma. Esta profesión es una carrera de fondo, se pasan malas épocas, momentos de dudas, momentos en los que piensas en dejarlo y dedicarte a otra cosa. La selección en el Catálogo Iberoamericano me dio muchos ánimos de seguir haciendo lo que hago, y así con las demás selecciones que le sucedieron.



Con I am king fuiste finalista del concurso internacional Silent Book Contest en Bolonia. ¿En qué consiste este proyecto?

Es fruto de una serie de ilustraciones que realicé para una exposición individual que titulé Desde mi ventana. Mi propósito era hacer visible, proponer una reflexión algo que me parece terriblemente doloroso, los muros. Para ello mostraba esa dualidad sobre el significado de "unir y separar". En un lado aparecen paisajes poblados de personajes que buscan ese contacto con los demás y que para ello construyen puentes, usan escaleras... De otro lado, lo opuesto, paisajes en los que se levantan altos muros o vallas.

En I am a King seguía con esa misma idea en la cabeza y, puesto que expresarme con palabras no es lo mío, se me ocurrió plantearlo como una narración sin texto, un silent book, en el que sólo cuentan las imágenes. En él hablo sobre el conflicto entre dos pueblos, el miedo a lo diferente, la violencia...

¿Verá la luz?

Por ahora esta aparcado en el cajón, pero me encantaría verlo publicado algún día.

¿Por qué te atraen este tipo de libros sin texto?

Como te contaba antes, no me manejo bien a la hora de expresarme con palabras... ¡pero tengo tanto deseo de contar historias! Este formato me permite expresarme, hablar de temas que me preocupan y compartirlos con los demás. Asimismo, tiene un punto a su favor y es que no existen las barreras lingüísticas.

Con el proyecto Emerge, junto a otros artistas, fuiste amadrinada por Ouka Lele. ¿Qué aprendiste?

Esta fue de las primeras experiencias que tuve con una galería de arte. En aquel momento, en el que me  dedicaba a la pintura, fue un impulso, una oportunidad de dar visibilidad a mi trabajo y ver la obra de otros jóvenes artistas de diferentes ciudades. Lo que comentaba anteriormente, que no tengo mucha confianza en mí misma, me hace quedarme apartada del foco, observando desde un rincón, por lo que creo no crucé ni media palabra con Ouka Leele (Risas).

Uno de tus últimos libros es Donkey Skin/Piel de asno (Nevsky), ¿cómo lo planteaste

Cuando me escribieron los editores de Nevsky ofreciéndome ilustrar Piel de asno, rebosaba de alegría. Para mí, esta era una obra familiar, aunque en este caso es el cuento de Perrault, reescrito por Sofía Rhei. La obra original tiene ese lado oscuro que tanto me atrae y que he dejado entrever.

Al principio me costó mucho arrancar, hasta que di con el tono y la técnica me sugería el propio texto. También, aunque el álbum esta dirigido al público infantil, quise incluir algunos guiños que el niño no percibe pero que el adulto sí. Tomé muchas referencias de la pintura clásica italiana que tanto me gusta, como por ejemplo Paolo Uccello.



Trabajas el libro de texto con ilustraciones exquisitas. ¿Cómo enfocas estos proyectos?

Como cualquier otro proyecto, fase de documentación, abocetado y arte final. De momento no he tenido la oportunidad de participar en un proyecto real para libro de texto, pero sé por otros compañeros que el ritmo el frenético.

Con Espejito, espejito, junto a Andrea Abalia, transformasteis el aspecto exterior del edificio de las Juntas Generales de Bizkaia (Bilbao). ¿En qué consistió?

Andrea y yo nos conocimos en la facultad de Bilbao y, desde un primer momento, conectamos muy bien. Artísticamente nos interesaban temas similares, y por aquel entonces trabajábamos sobre la feminidad, sus roles en la sociedad... Propusimos transformar la fachada exterior de las Juntas Generales exponiendo unos grandes lienzos en los que ofrecíamos una particular visión del cuento clásico de Blancanieves. Pretendíamos abrir una reflexión sobre los valores que encarnan las figuras femeninas del cuento, Blancanieves y la bruja.

¿Qué proyectos tienes ahora en la mesa?

En este momento estoy volcada en un proyecto del que aún no puedo decir nada. Pero, además de eso, junto a mi pareja, trabajamos en cómo unir mi mundo, la ilustración, con el suyo, la animación.



En un par de palabras (o casi)...

En tu mesa de dibujo no falta... Papel.

Tres cosas que haces antes de ponerte a dibujar... Recoger el desorden del día anterior, poner música y sacar punta al lápiz.

Te inspira... Disfrutar de mundos ya creados por otros, ya sea a través del cine, los videojuegos o la literatura.

¿Tu primera ilustración recordada? Uff... Ahora no lo recuerdo...

¿Qué película nos recomiendas? El séptimo sello.

¿Y libro? King, de John Berger.

Ese color díscolo que nunca encajas... Naranja.

¿Y tu primer miedo? El monstruo que vive debajo de la cama.

Una história para ilustrar... El barón rampante, de Italo Calvino.

Un soporte o campo en el que experimentar... Animación.

Pon banda sonora a tus dibujos. Ahora mismo suena Embers, de Max Richter.

No podrías vivir sin... Ctrl+Z.


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